Cantar música soul nunca ha sido negocio para el cantante Little Jake Mitchell; para él, se trata de hacer a la gente feliz. Incluso ahora, a sus 80 años y con medio siglo de carrera, su banda, “Little Jake and the Soul Searchers”, sigue encontrando inspiración en la histórica escena de "R&B" de Gainesville para innovar su música.
Mitchell creció en Tampa y desde joven ganó concursos de talentos por doquier. Pero en 1957, grabó su primer disco en la misma cinta original que usó la leyenda del rock ‘n’ roll Chuck Berry. Poco después, en 1961, lideró a su banda de aquel entonces, “The Fabulous Blenders”, para convertirse en los primeros artistas morenos en presentarse en el “Gator Growl” de la Universidad de la Florida ante 60,000 personas.
A lo largo de los años, compartió escenario con íconos del “soul” y el “blues” tales como James Brown y Marvin Gaye.
Mitchell formó “The Fabulous Blenders” junto con Earnest Long, Harold Lewis, Elijah "Buzzy" Walker y Henry Lewis mientras estudiaba en la secundaria Lincoln, una escuela pública para afroamericanos en la época de la segregación.
El papel de la música “soul” en la unión de comunidades
Durante el siglo veinte, el “Chitlin’ Circuit", una red de locales para artistas morenos en el sur de Estados Unidos, sirvió como un espacio creativo en medio de un paisaje social en cambio constante. Por solo $1.50, cientos de personas podían disfrutar de presentaciones apasionadas y auténticas en un solo “juke joint”, establecimientos sociales orientados hacia morenos en EE.UU..
Mitchell recordó que “The Fabulous Blenders” no podían tocar en establecimientos para personas blancas, por lo que la mayoría de sus actuaciones se realizaban en “juke joints".
“Incluso si un hombre blanco era dueño del lugar, tenía la parte delantera para los blancos y la parte trasera para los morenos”, dijo. “Ahí es donde tocábamos. Era algo a lo que tuvimos que acostumbrarnos por un tiempo”.
Durante años, las reuniones sociales en las comunidades morenas carecían de alegría debido a la segregación, comentó Mitchell. Había una lucha constante entre morenos y blancos, pero su música despertaba la curiosidad de todos.
Eventualmente, la gente empezó a cuestionarse por qué estaban separados, explicó, y tanto blancos como morenos comenzaron a reunirse para disfrutar de la música.
“La música rompió esa barrera”, afirmó Mitchell. Entre todas las ciudades del sur, Gainesville era diferente.
Cada vez que se presentaba, Mitchell sentía cómo su amor por la música llegaba al público. Sabía que si él sentía algo, sus seguidores también lo sentirían.
Para Mitchell, la música era tan gratificante que, en ocasiones, “The Fabulous Blenders” podían tocar toda la noche. Él y su banda creían en entregarse completamente en cada show, “con el doscientos por ciento de esfuerzo”, dijo.
En los conciertos de “The Fabulous Blenders” en los años 60, blancos y morenos compartían una misma pasión: el poder de la música para romper barreras.
“La música era sinónimo de libertad para la gente, porque nos unía”, dijo Mitchell. “La música detiene la violencia; la música no la inicia. Son las personas las que comienzan la violencia. Si el mundo escuchara música, no habría violencia, porque la música crece dentro de uno. Es amor”.
“Little Jake and the Soul Searchers”
Años más tarde, en el 2009, después del fallecimiento de la mayoría de los miembros originales de “The Fabulous Blenders", nació “Little Jake and the Soul Searchers”, gracias a Charles “Charlie Blade” Steadham. Steadham, saxofonista de la banda, presentó a Mitchell a sus actuales compañeros. Junto con el trompetista Lanard Perry, Steadham había tocado en la banda de funk Weston Prim and Blacklash en la década de 1970.
Perry, de 70 años, recordó cómo la música desafió el racismo e impulsó la integración social, incluso dentro de su propia banda. Sus integrantes provenían de distintos orígenes, desde hippies hasta activistas del movimiento “Black Power".
Como la música “soul” representaba libertad para la comunidad de Gainesville, Perry sintió la responsabilidad de devolverle algo a la comunidad morena a través de su arte. Desde el inicio de su carrera, mientras tocaba con su primera banda, The Uptights, sintió que la comunidad morena de Gainesville lo crió como a un miembro más de la familia.
Perry recordó un día en que estaba en el mostrador de un restaurante local, esperando para ensayar.
“La dueña, Denise, me preguntó: ‘¿Tienes hambre?’ y le respondí: ‘Sí, señora, pero no tengo dinero’”, contó. “Ella me dijo: ‘No te pregunté si tenías dinero. ¿Tienes hambre?’ y le dije: ‘Sí, señora, tengo hambre’. Y me dio de comer”.
Aunque la música "soul" está marcada por la historia, la comunidad que la rodea le demuestra a Perry que el género sigue vivo.
Las comunidades pueden limitar la perspectiva de una persona cuando olvidan lo vasto que es el mundo, comentó. Una de las razones por las que toca la trompeta es el valor educativo de la música, que lo impulsa a mejorar sus habilidades. Perry explicó que, aunque no era lo suficientemente “dotado” para ser un artista de renombre, eso no significaba que no pudiera tocar y disfrutarlo.
“Cuando dejas de aprender, empiezas a morir”, afirmó Perry.
Otro integrante de “Little Jake and the Soul Searchers” es Brian Stevens, un trombonista de 41 años que se unió a la banda tras participar en sesiones de improvisación en Gainesville. Mientras tocaba con la banda en distintos escenarios, Stevens aprendió habilidades musicales gracias a sus experimentados compañeros y pudo ver cómo la música trasciende generaciones, fronteras y estilos de vida.
“Es importante que la gente se exponga a la música soul y “R&B”, dijo Stevens. “Creo que así es como puedo seguir teniendo audiencia: cuando la gente la ve en vivo. Es en ese momento cuando, para muchos, todo hace click”.
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Autumn Johnstone is a freshman journalism/art student and a music reporter for The Avenue. When they're not writing, you can find them enjoying a nice cup of coffee at a nearby café or thrifting for vinyls. You may find their other published work in Strike magazine, Atrium magazine and Musée magazine in New York City.
Vera Lucia Pappaterra is the enterprise race and equity reporter and a second-year journalism major. She has previously worked on the university desk as the university general assignment reporter. In her free time, she enjoys deadlifting 155 lbs. and telling everyone about it.